Lisboa es una de las capitales más bonitas y económicas de Europa.
El famoso tranvía 28 recorre los barrios más emblemáticos de la ciudad y es una experiencia obligatoria. El Castillo de San Jorge ofrece vistas espectaculares de toda Lisboa. El barrio de Belém es conocido por sus pasteles de nata originales. Y en general, comer en tascas locales es mucho más barato que en zonas turísticas.
Consejo: evita restaurantes en zonas demasiado céntricas.